El Colegio Médico Veterinario de Chile y la Situación de Dioxinas.
La profesión médico veterinaria ha visto con preocupación las denuncias de países importadores de carne de cerdo chilena relacionada con la presencia de dioxinas en ese tipo de productos alimenticios de origen animal. Motivados por la repercusión que este hecho puede tener a largo plazo sobre la salud de la población, consideramos un deber frente a la ciudadanía entregar nuestra posición como ente gremial que agrupa a los profesionales que tienen entre otras responsabilidades, velar por la salud pública de la población. En esta calidad, consideramos necesario entregar a la opinión pública y a las instituciones que tienen la facultad de tomar las decisiones relacionadas con la seguridad de los alimentos en Chile, los siguientes planteamientos:
1. Es fundamental entregar a la ciudadanía información clara, precisa y oportuna sobre la real situación de dioxinas en los alimentos que diariamente consumen los chilenos. Hasta ahora, solamente hemos conocido que Corea detectó la sustancia tóxica en carne de cerdo originaria de Chile y presenciado la disposición de carne de cerdo, presuntamente contaminada con dioxinas, en vertederos autorizados y controlados por la autoridad sanitaria. Pero no sabemos si otro tipo de alimentos de origen animal, como son los lácteos, los huevos y la carne de ave, por mencionar a los de mayor riesgo, pueden también contener el contaminante. Reiteramos que, para tranquilidad de los consumidores, es imprescindible entregar información muy transparente y salir a enfrentar eficientemente el problema. En otras palabras se necesita mejorar la comunicación del riesgo.
2. Hemos tomado nota de la resolución 499 del Ministerio de Salud que establece Límites Máximos de dioxinas a la carne de cerdo y a sus subproductos. En esta regulación se resuelve fijar un límite máximo de 2 picogramos por gramo de grasa, en la carne de cerdo y sus subproductos.
3. Estando de acuerdo con lo anterior y partiendo de la base que las dioxinas son contaminantes de tipo ambiental, que tienen diversos tipos de origen, consideramos que es necesario ampliar la vigilancia a otros alimentos diferentes de la carne de cerdo y sus subproductos. Por las experiencias de otros países y, debido a que las dioxinas se acumulan en las grasas, consideramos que la primera prioridad, después de la carne de cerdo, la debieran tener los productos avícolas, los huevos, los productos lácteos, los pescados y mariscos.
4. Si el país mantiene su objetivo de convertirse en potencia agroalimentaria, no podrá dilatarse la necesidad de crear y/o fortalecer la infraestructura normativa e institucional de apoyo a la producción de alimentos. Esto pasa necesariamente por contar con una legislación moderna que incorpore entre otros aspectos, conceptos tan importantes como son la Trazabilidad, la responsabilidad de los operadores de empresas de alimentos sobre la inocuidad de los mismos, la inocuidad de los alimentos desde la granja a la mesa del consumidor y la inocuidad de los alimentos de consumo animal. Asimismo, debiera hacerse una profunda revisión a la legislación nacional vigente en estos aspectos y promulgar una Ley Nacional de Alimentos, que contenga los conceptos antes planteados así como elementos que actualmente están incluidos en el Reglamento Sanitario de los Alimentos.
5. Cuando mencionamos que se debe vigilar la inocuidad de los alimentos “de la granja a la mesa”, no estamos haciendo uso de un slogan simpático. Estamos refiriéndonos a un sistema oficial fuerte, dotado con recursos, personal e infraestructura de apoyo de laboratorios de microbiología de alimentos y de análisis de residuos químicos. Un sistema que establezca métodos de inspección en todos los eslabones de la cadena alimenticia, en el que los operadores efectivamente trabajen en cada paso del proceso aplicando procedimientos que aseguren la inocuidad del producto mediante eficientes y reales metodologías de autocontrol.
6. Como componente fundamental de la infraestructura de apoyo, es necesario contar en el país con capacidad analítica instalada que permita realizar las determinaciones de residuos químicos del tipo que nos preocupa, en productos alimenticios de consumo humano y animal. Si esto no existe, la Resolución 499 del 14 de agosto de 2008 del Ministerio de Salud, solo se convertirá en una declaración de buenas intenciones, al no estar el país en condiciones de poder realizar los estudios analíticos requeridos para este tipo de sustancias químicas. Creemos que un país que se ha planteado desarrollar significativamente la producción de alimentos, no puede depender permanentemente de laboratorios extranjeros para realizar este tipo de determinaciones, las cuales conforme se presenta y proyecta la situación, deberán realizarse en forma rutinaria en nuestro país. Los laboratorios de referencia internacionales deben ser eso, referentes, y como tal, tienen un papel importante en la evaluación de las determinaciones analíticas que se efectúen en el país.
7. Hay países en la región, como es el caso de Brasil, que han pasado por situaciones parecidas y, a raíz de ellas, tomaron decisiones y desarrollaron procedimientos que en la actualidad les permiten manejar con alta eficiencia el tema dioxinas. Tal vez esta puede ser una experiencia a tomar en cuenta al buscar soluciones para los problemas que enfrentamos como país.
8. Consideramos que es el momento en que salga a la palestra, la Agencia Chilena de Inocuidad de Alimentos (ACHIA). Si es necesario acelerar algunos trámites legislativos, el Gobierno deberá proceder de inmediato para tomar ese camino. Se debe acabar con la discusión de que si es Salud o Agricultura quién debe conducir o cobijar a la mencionada Agencia y tomar una decisión a los más altos niveles del Estado Nacional. De ser necesario, cabe también pensar en conformar un ente independiente, una especie de Servicio Nacional de Alimentos, con recursos propios, independencia económica, dotado de personal altamente preparado, armonizado con los grandes referentes internacionales de Inocuidad de Alimentos, la OMC y el Codex Alimentarius y con un claro y vigoroso respaldo legal.
9. Para finalizar debemos expresar que para esta Colegio profesional, la crisis creada por la presencia de dioxinas en carne de cerdos, entrega una buena oportunidad para fortalecer el sector de alimentos de origen animal, mediante la implementación de adecuadas medidas que permitan continuar un desarrollo que haga realidad, más temprano que tarde, el objetivo de convertir a nuestro país en una real potencia agroalimentaria.
Enviado por Colegio Médico Veterinario de Chile - Consejo Nacional.
Publicado por CMVBIOBIO con fecha 22 de Octubre de 2008.
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